Du Graty se sumó a la marcha por la vida

CORONEL DU GRATY │ Un cen­ tenar de dugratenses se sumaron a la movida nacional de la Marcha por la vida y cami­naron las calles de la ciudad pacíficamente ataviados con globos celestes y blancos, con carteles y pasacalles a favor de la vida y en contra de la legalización del aborto. Acom­pañados por el Consejo Fraternal Pastoral de la Iglesia Evangélica representado por sus pastores y en representación de la Parroquia Asunción de María, católica, el presbí­tero Carlos Alberto Merlo.

Frente al Monumento de la Biblia.

En la ocasión se sumaron dirigente:s políticos, algunos concejales, el presidente del concejo municipal Ricardo Alfredo Lockett. Además, el intendente Juan Carlos Polini acompañó sumándose a la Marcha por la Vida que partió desde la Escuela Nº 197 hasta el monumento a La Biblia, ubicado.frente del municipio local. En el lugar se leyó una proclamación por la vida luego de expresar­ se y una oración por los niños por nacer.

PROCLAMA POR LA VIDA

El presbítero Carlos Merlo dijo: Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: “No matarás”, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.” Mt 5,21

En el contexto de esta “II Marcha Por La Vida”, en defensa de los derechos del niño por nacer y de toda vida humana; los habitantes de Coronel Du Graty convocados por las Iglesias Cristianas, hemos salido a manifestar en las calles de nuestra ciudad para proclamar nuestra irrevocable convicción de la sacralidad del valor de la vida desde el momento mismo de la concepción.

Afirmamos que “Toda Vida Vale” no como un mero hecho confesional sino que nuestra posición en favor de la vida es científica, racional y ética. El falso argumento en favor del aborto, llamado “derecho a elegir”, nada dice del “derecho a vivir” del que está siendo gestado. La ideología favorable al aborto trata de instalar la idea de que solo existe una persona, negando la realidad y el dato científico concreto que afirma que hay dos. La biología, la embriología, la deontología médica, así como las ciencias humanas como el derecho, la filosofía y la antropología demuestran que esa postura que sostiene que hay una sola vida es falsa.

Afirmamos que el primer derecho humano de la persona humana es a la vida, sin vida no hay posibilidad de ningún otro derecho humano. Y el derecho a la vida constituyen un hecho que no puede ser concedido ni derogado por ningún acto o poder humano, pues es un don de Dios.  Insistimos, el derecho natural y superlativo es a la vida, que es el fundamento de todos los DDHH. En tal sentido, la legislación debe tutelar la vida, ya que no hay derecho cuando la finalidad es la muerte.

Marcha por las calles de la Comunidad

Afirmamos el valor supremo de la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Afirmamos que no puede haber vida humana, sin haber persona humana, ya que el embrión no es una persona en potencia, lo es en acto.

Afirmamos, con los argumentos científicos antes mencionados, que el hijo por nacer no es parte del cuerpo de la madre. La ciencia confirma la realidad que desde la concepción existe una vida humana y que el embrión o feto es un ser humano singular, distinto e independiente de la madre, que necesita del seno materno para su desarrollo.

Afirmamos que las mujeres gestan seres humanos, no objetos, ni seres de otra naturaleza que no sea la humana, cosas o sólo un montón de células. Está demostrado que a partir de la concepción el cigoto humano, tiene autonomía biológica, con ADN propio y distinto al de su madre, con la información genética que le permite evolucionar y desarrollarse en el cuerpo de su madre, que es el medio que le da sustento y soporte.

Afirmamos que es incoherente e incongruente proclamar que todos tenemos la misma dignidad y tratar al no nacido como si no fuera un ser humano digno. Es un despropósito que la mera voluntad de la gestante anule el derecho a la vida del que va a nacer y que se encuentra indefenso.

Afirmamos que la legislación argentina, la Constitución Nacional, el Código Civil y Comercial y los Tratados Internacionales protegen al niño por nacer desde su concepción, y lo hace sujeto de derecho. Nadie puede decidir quién vive y quién no tiene derecho a seguir viviendo, ya que no existe un derecho a matar. El derecho natural y superlativo es a la vida, que es el fundamento de todos los derechos humanos. En tal sentido, la legislación debe tutelar la vida, ya que no hay “derecho” cuando la finalidad es la muerte.

Afirmamos que la inclusión del aborto entre los medios supuestamente necesarios para cuidar la salud es de por sí una grave falsedad. Abortar nunca es curar, es siempre matar. El aborto es contrario a la salud. El aborto no es la interrupción de un embarazo, esta expresión es falsa, ya que algo que se interrumpe podría volver a ser retomado y la vida del feto abortado no puede ser reanudada. El aborto intencional es un acto de extrema violencia que termina con la vida de un inocente.

Afirmamos que una auténtica política sanitaria debe tener en cuenta siempre la salud de la madre gestante, pero también la vida y la salud del niño que va a nacer.

Afirmamos que la despenalización del aborto en todas sus formas quebranta una ley superior, el mandato universal “No Matarás”. Por lo tanto, es necesario encontrar soluciones que no vulneren el primero de todos los derechos humanos que el Estado y sus representantes legislativos debe tutelar, que es el “derecho a vivir”.

Los ciudadanos que aquí nos convocamos proclamamos la defensa de la vida y nuestra convicción de que la solución será siempre la vida, nunca el aborto. Les recordamos a nuestros legisladores que nos representan a nosotros, abanderados de la vida, y que pierden su legitimidad en el momento en que proclamen alguna ley que permita el aborto o la muerte en cualquiera de sus formas.

No queremos ser cómplices y/o partícipes, con el pago de nuestros impuestos y contribuciones, de un sistema de salud pública que esté al servicio del homicidio de miles de inocentes que no tienen voz.

Solicitamos a las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación, a los jueces, legisladores, funcionarios, profesionales de la medicina, comunicadores sociales, docentes, políticos y la sociedad toda, que sean aliados de la vida y de la dignidad de la persona humana, sea cual fuere la etapa de desarrollo en que se encuentre.

Proponemos trabajar en unidad para eliminar las causas de este mal que nos aqueja y encontrar las mejores soluciones para construir una sociedad cada vez más justa e inclusiva, que garantice los derechos humanos de todos los humanos, nacidos y por nacer.

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